UNA NOTA SOBRE EL ROL DE LOS EXPERIMENTOS ECONÓMICOS EN EL DISEÑO EFICIENTE DE NUEVOS MERCADOS

  • Javier García Fronti Universidad de Buenos Aires - Facultad de Ciencias Económicas

Resumen

Jean-Baptiste Say (1841) fue uno de los primeros autores en afirmar que la economía es una ciencia experimental y debería dedicarse a la observación y a la recolección de los hechos a fin de señalar las regularidades causales. Sin embargo, dejó claramente a la economía fuera del laboratorio, reservado para las ciencias naturales. La economía recién entra en los laboratorios a principios de la década de los sesenta del pasado siglo (Smith, 1962). Desde su creación, la economía experimental ha tenido que justificar su validez fuera del laboratorio (Guala, 2002). Es importante notar que al definir las condiciones para la validez externa de un experimento económico, Vernon Smith (1989) establece que el laboratorio experimental debe ser real, contar con personas reales, bienes reales y dinero real. Una segunda característica de la economía experimental es su capacidad manipuladora, se interviene sobre la materia de diversas formas. Por ejemplo si el objeto es un coche a testear, la manipulación puede ser desde hacer un focus group con usuarios que abran y cierren puertas, hasta implicar la destrucción del objeto.

Esto lleva a un tercer aspecto importante de la economía experimental: su objeto. Según Vernon Smith, los experimentos son un medio para contrastar teorías económicas; su objeto son las teorías, no el comportamiento humano (Muniesa y Callon, 2007). El entorno experimental pretende imitar las teorías económicas, no la actividad económica concreta (Smith, 1994). El contexto es, por consiguiente, un “sistema micro-económico" controlado y estable donde los agentes económicos (caracterizados con funciones de utilidad) interactúan. El conocimiento así producido es legítimo en la medida en que permite contrastar hipótesis derivadas de las teorías económicas en cuestión. La generalización de los resultados experimentales se complica debido al localismo de los experimentos en cuestión, pero no es un impedimento (Burlando y Guala, 2005). Muchas veces el objetivo de un experimento es convertir una teoría compleja en un conjunto explícito de reglas y comportamientos. Este vuelco hacia lo explícito ya estaba presente en los primeros experimentos de (Chamberlin, 1948). Los experimentos pueden llevarse a cabo en las aulas, dentro de sistemas informáticos o en un mercado real (Muniesa y Callon, 2007).

En resumen, los experimentos económicos tienen un impacto performativo sobre los mercados; los investigadores describen un objeto producido por ellos mismos. Si bien esto es claro cuando se trabaja dentro de un laboratorio, resulta más evidente en experimentos que utilizan un mercado real como su campo de testeo; al realizar el experimento en mundo real ya están construyendo el nuevo mercado. Por ejemplo, cuando se permite utilizar una medicina en un área controlada determinada del país se está testeando y creando a la vez. (Muniesa y Callon, 2007). En los mercados financieros muchas veces se experimenta con nuevos productos (por ejemplo, derivados exóticos) (MacKenzie y Millo, 2003). Es más, muchas veces las economías nacionales pueden convertirse en un experimento para probar una doctrina económica (Ghannadian y Goswami, 2004). Cada vez más, los experimentos económicos son un elemento fundamental en el proceso de construcción de mercados. Y, sobre todo, en el caso de los experimentos a escala real la controversia abre la posibilidad de ampliar el debate superando el enfoque meramente económico e incluir aspectos políticos, regulatorios y sociales.

Esta nota se propone introducir la problemática del uso de técnicas experimentales en el diseño de nuevos mercados. Para ello la primera sección analiza los elementos que interactúan en la constitución de un nuevo mercado, la segunda se focaliza en el diseño de mercados y su carácter perfomativo. Por último, la tercera sección plantea la problemática de la eficiencia de los mercados diseñados.

Biografía del autor/a

Javier García Fronti, Universidad de Buenos Aires - Facultad de Ciencias Económicas

Doctor de la Universidad de Buenos Aires. Profesor titular de Matemática para Economistas, Facultad de Ciencias Económicas (UBA). Subdirector del Centro de Investigación en Métodos Cuantitativos Aplicados a la Economía y la Gestión (CMA), Facultad de Ciencias Económicas (UBA).

Publicado
2012-12-01